jueves, 21 de noviembre de 2013

Novedades en el XXXV Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana



Se celebrará entre 5 al 15 de diciembre próximo y competirán 125 filmes, distribuidos en varias categorías: 21 largometrajes de ficción, 22 mediometrajes y cortos de ficción, 21 óperas primas, 30 documentales y 31 animados

El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana arriba a su edición 35. Por primera vez no estará presente su fundador, Alfredo Guevara, quien dirigió este certamen desde su fundación, en 1979, hasta su fallecimiento en abril pasado. Iván Giroud ha asumido la dirección general del evento.


El festival se celebrará entre 5 al 15 de diciembre en diez salas de cine de la capital, exhibirá unos 540 audiovisuales, tanto de América Latina como del resto del mundo. De ellos, estarán en competencia 125 filmes, distribuidos en varias categorías: 21 largometrajes de ficción, 22 mediometrajes y cortos de ficción, 21 óperas primas, 30 documentales y 31 animados. México, Cuba, Brasil y Argentina serán los países más representados entre los candidatos a los premios Coral. Por otro lado, concursarán 25 guiones inéditos y 33 carteles. Del resto del mundo se exhibirán 108 filmes, organizados en las distintas muestras paralelas (cine alemán, británico, canadiense, checo, español, polaco y de Corea del Sur).
Por primera vez, el Festival no contará con el liderazgo de su fundador  y presidente durante 34 ediciones, Alfredo Guevara. Entonces, ¿cómo pensar, concebir y diseñar un Festival sin Alfredo? Fue esta la interrogante que Iván Giroud, -actual Presidente del Festival, y también Director de la Casa del Festival-, y su equipo de trabajo se plantearon durante toda la organización del evento. La respuesta es sencilla. En palabras del propio Giroud: “la presencia de Alfredo atravesará todo el Festival, porque Alfredo y el Festival son indivisibles.”
Como merecido homenaje, la 35 Edición del Festival, ha organizado, entre otras actividades, la proyección de seis programas de 90’ min. del Noticiero ICAIC Latinoamericano (emisiones correspondientes a la primera década del Noticiero), anos en que Alfredo era una de la personas que más apoyó ese proyecto desde su nacimiento. Fundado por el cineasta Santiago Álvarez, los Noticieros ICAIC figuran en el Registro de la Memoria del Mundo, de la UNESCO, desde el año 2009.
Alfredo Guevara
“Diez filmes para salvar”, es otra sección homenaje compuesta por una selección personal hecha por el antiguo director del Festival. Igualmente se recordará a dos artistas cubanos, fallecidos este año: el productor Camilo Vives, con la película Una pelea cubana contra los demonios, de Tomás Gutiérrez Alea, y el realizador Daniel Díaz Torres, del cual se mostrará un Noticiero ICAIC y cuatro obras de ficción, entre ellas la censurada en los años 90, Alicia en el pueblo de maravillas.
Otro de los homenajes del Festival será al artista cubano de la plástica Servando Cabrera, en el 90 aniversario de su natalicio. La fuente de la vida, una muestra integrada por 20 lienzos eróticos del artista –pertenecientes a la colección del Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno (MBSCM)–, será expuesta en la Galería El reino de este mundo, de la Biblioteca Nacional José Martí, del 22 de noviembre al 14 de diciembre, como parte del programa de exposiciones transitorias que organiza el evento. La fuente de la vida es otro cumplido a Guevara, admirador de la obra del pintor, quien inauguró en 1998 una exposición de igual nombre en la Galería Servando, del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
El Sector Industria, iniciativa que arriba a su sexta edición, ofrecerá un sustancioso programa de clases magistrales, presentación de fondos para la producción, el espacio Nuevas Miradas, el esperado taller de guiones, y la presentación de los proyectos aspirantes al Premio de Posproducción del ALBA Cultural “Nuestra América Primera Copia”, consolidando así al Festival como uno de los más influyentes del área, en tanto se perfila como plataforma de lanzamiento para el cine de la región.
En cinco años este Premio ha posibilitado la culminación de 16 filmes, constituyéndose como uno de los más importantes del certamen. En esta ocasión, de las más de 70 obras que aplicaron al Premio, resultaron finalistas 7 proyectos: los largometrajes de ficción La Salada (Dir. Juan Martín,  Argentina, 2012), Historia del Miedo (Benjamín Naishtat, Argentina,  2013), R. Lorena (Isidora  Marras, Chile,  2012), Vestido de Novia (Marilyn Solaya, Cuba,  2013), Venecia (Enrique Álvarez, Cuba, 2013), Feriado (Diego Araujo, Ecuador,  2013); y el documental 119 Esperanzas (Luis Alberto Parra, Chile, 2013).
Iván Giroud
Entre los cambios de la 35 Edición, el apartado “Hecho en Cuba” desaparece con el propósito de insertar los filmes cubanos dentro del panorama general latinoamericano. En aras también de organizar mejor los ciclos de exhibiciones, el espacio “Latinoamérica en Perspectiva” ha creado una serie de subcategorías en función de los tópicos, tendencias, y focos temáticos de las películas que se presentarán. De esta manera, nacen los segmentos “A medianoche”, sobre cine de terror; “A sala llena”, que agrupa filmes de gran popularidad; “Cuestión de Fe”, dedicado a cintas de argumento religioso; “Historias de violencia”, sobre películas que muestran la violencia en todas sus manifestaciones; “Vanguardias”, donde se exhibirán las obras más arriesgadas en términos de lenguaje; “La hora del corto”; “Arte y tradición”, “Ciudades y otros paisajes”, “Éxodos” “Los colores de la diversidad”, “Memoria”, entre otros. Estas clasificaciones mutarán siempre en cada edición del Festival, dependiendo de las nuevas zonas temáticas que se detecten.
De los eventos teóricos destaca este año el seminario “¿Nuevo? ¿Cine? ¿Latinoamericano?”, a desarrollarse entre los días 9 y 10 de diciembre, en el Hotel Nacional, y el cual centrará sus debates en los desafíos de la producción audiovisual contemporánea antes los cambios tecnológicos y las nuevas dinámicas mundiales de distribución y exhibición.
Entre las exposiciones de arte que tradicionalmente organiza el Festival, se presentarán este año: De eros, vampiros y otras escenas similares, de Juan Padrón (12 de diciembre, Centro Hispanoamericano de Cultura); La Isla del día después, de Luis Enrique Camejo (5 al 31 de diciembre,  Galería Servando Cabrera); Para los niños se hace esta fiesta, de Pedro Abascal (5-31 de diciembre, Centro Hispanoamericano de Cultura); “Cuba iluminada”, de Héctor Garrido, con fotos de 100 personalidades relevantes de la cultura cubana, en Amargura # 60, la Habana Vieja; entre otras.
Se podrán valorar además dos docenas de producciones que han intervenido en otros festivales del continente a lo largo de este año: los de Gramado (en Brasil), Trinidad y Tobago, Vancouver (Canadá) y Mérida (Venezuela). Debe señalarse en esta muestra la participación de varias islas de las Antillas Menores, como Barbados, Aruba, y Trinidad y Tobago.
Llegarán muestras no competitivas de Alemania, Reino Unido, Canadá, República Checa, Corea del Sur, España y Polonia, con 52 títulos de ficción. Y de los siete documentales, cabe destacar la película irlandesa “Here was Cuba”, acerca de la Crisis de los Misiles de 1962.
De los filmes del “panorama contemporáneo internacional”, Francia aporta 8 cintas (la mitad en coproducción), y Estados Unidos 4. De China se incluye un título reciente de Zhang Yimou, Amor bajo el espino blanco (2010), y de Nigeria se trae la ficción histórica Medio sol amarillo. Aparte de las cintas de ficción, se proyectarán 4 documentales independientes, realizados en Estados Unidos durante los últimos dos años.
El público disfrutará de algunas presentaciones especiales, como los documentales Serrat y Sabina: el símbolo y el cuate; Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica, y La historia no contada de los Estados Unidos, una serie de doce episodios de Oliver Stone. También Mundo invisible, a través de un mosaico de relatos breves, en el que colaboraron directores como Guy Maddin, Theo Angelopoulos y Wim Wenders.
Para la noche de inauguración, el día 5 de diciembre en el Teatro Karl Marx, se prevé la presentación de Danza Contemporánea de Cuba; la exhibición de un material audiovisual realizado por Luis Ernesto Doñas, sobre el 35 Aniversario del Festival y la figura de Alfredo Guevara; así como la proyección del filme chileno Gloria, de Sebastián Lelio, 2013,  ganadora del Oso de Plata a la mejor actriz (Paulina García) en el pasado Festival de Cine de Berlín.

LISTA DE LARGOMETRAJES / CONCURSO DE FICCIÓN

ARGENTINA (4)
"La Paz" de Santiago Loza
"La reconstrucción" de Juan Esteban Taratuto
"Pensé que iba a haber fiesta" de Victoria Galardi
"Wakolda" de Lucía Puenzo
BOLIVIA (1)
"Tierra sin mal / Yvy maraey" de Juan Carlos Valdivia Flores
BRASIL (2)
"Memorias cruzadas/ A memória que me contam" de Lúcia Murat
"Edén / Éden" de Bruno Safadi
CHILE (3)
"Cirqo" de Orlando Lübbert
"Gloria" de Sebastián Lelio
"El futuro" de Alicia Scherson
CUBA (2)
"Boccaccerías habaneras" de Arturo Sotto Díaz
"Jirafas" de Enrique Álvarez Martínez
ECUADOR (1)
"No robarás... (a menos que sea necesario)" de Viviana Cordero
MÉXICO (4)
"Club Sándwich" de Fernando Eimbcke
"Tercera llamada" de Francisco Franco
"Las horas muertas" de Aarón Fernández Lesur
"Heli" de Amat Escalante
PERÚ (1)
"El mudo" de Daniel Vega, Diego Vega
URUGUAY (1)
"El lugar del hijo" de Manuel Nieto Zas
VENEZUELA (2)
"Piedra, papel o tijera" de Hernán Jabes
"Pelo malo" de Mariana Rondón

miércoles, 25 de septiembre de 2013

El español Agustí Villaronga rodará ‘El rey de La Habana’, novela homónima de Pedro Juan Gutiérrez

EFE – Barcelona | 20 Sep 2013 El director español Agustí Villaronga rodará a partir de la próxima primavera una nueva película, El rey de La Habana, basada en la novela homónima del escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez, informa Europa Press.
El filme se desarrolla en el barrio de Centro Habana, y trata las tragedias, anhelos y desencantos delser hu, “todo aderezado con buenas dosis de humor y ron”.
El rey de La Habana relata la vida de Reinaldo, un adolescente recién escapado de un correccional, que se lanza a las calles de la capital cubana durante los años del Período Especial.
El hilo central de la película es la historia de este joven de pocos escrúpulos que, de forma trágica, se enamora de Magda, otra superviviente como él, con al que vive una historia de amor imposible, marcada por el sexo, la ternura y el desencanto. El afán de Reinaldo por formar una familia corriente y encontrar la paz que anhela desde niño, chocará con la inestabilidad y pobreza que se vive a su alrededor.
Cineasta español Agustí Villaronga durante la Ceremonia de los Premios Goya.
Según Filmax, empresa que distribuirá la película en España y se encargará también de las ventas internacionales, Villaronga vuelve a la gran pantalla ―después del éxito de Pa Negre y la miniserie Carta a Eva― de la mano de Luisa Matienzo, productora del largometraje, que en 2011 ganó la Concha de Oro por la película Los Pasos Dobles, de Isaki Lacuesta.
Pedro Juan Gutiérrez es considerado uno de los escritores más singulares de América Latina. Comparado por la crítica internacional con Charles Bukowski y Henry Miller, saltó a los circuitos internacionales con Trilogía sucia de La Habana (Anagrama, 1998), publicada en más de 20 países y traducida a 18 idiomas. Asimismo, ha escrito más de una veintena de libros de poesía, cuento y novela, entre ellos, la novela El Rey de la Habana (Anagrama, 1999).
Agustí Villaronga posee una larga trayectoria cinematográfica. Su película, Pa Negre se convirtió en el gran éxito de 2010. Con ella consiguió innumerables premios, entre los que destacan nueve Goyas, incluyendo Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión. También fue la película candidata para representar a España en los Oscar, así como Premio Nacional de Cinematografía 2011.
Otros títulos aclamados de Villaronga son Aro Tolbukhin, en la mente del asesino; El mar, 99.9; El niño de la luna, y Tras el cristal.
Está previsto que el rodaje de El rey de La Habana comience durante la primavera del próximo año y se prolongue durante ocho semanas en el corazón de La Habana.

martes, 17 de septiembre de 2013

Submerged: Festival de Cine Alternativo Cubano, en cuatro universidades estadounidenses

Sumergido: Festival de Cine Alternativo Cubano se presentará en Atlantic University, Rice University, Tulane University y Princeton University.  
Durante los días 27, 28 y 29 de septiembre tendrá lugar en Florida Atlantic University (Boca Raton, FL)

¿Cine alternativo cubano?
Es el término que usan algunos especialistas para englobar un cúmulo de filmes que han surgido tangencialmente al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) –la productora estatal cubana creada el 24 de marzo de 1959-. Esta producción está marcada por una mayor accesibilidad a la tecnología digital, más barata y –"domesticada"-; la emergencia de nuevos realizadores que han estudiado o no en las academias cubanas de cine, conocidos por el público cubano y visibilizados en eventos como la Muestra Joven ICAIC. Junto a estas particularidades hay que añadir la aparición de otras formas de producción: cooperativas independientes, acceso a fondos de ayuda internacionales y nuevas formas de gestionar la distribución y el pitching.
Todas estas diferencias con lo que se conoce como el cine revolucionario, es lo que denominan hoy algunos como “cine alternativo”, un segmento de la realización con nuevas concepciones temáticas y estéticas.
Submerged: Alternative Cuban Cienema Festival / Sumergido: Festival de Cine Alternativo Cubano, es el evento que recorrerá durante los meses de septiembre y octubre cuatro universidades de los Estados Unidos: Florida Atlantic University, Rice University, Tulane University y Princeton University. Instituciones auspician la muestra interesadas en este segmento del panorama audiovisual cubano, trazando así una posible ruta crítica de lo que se ha realizado en Cuba en los últimos 10 años, entre el 2004 y el 2012.
El objetivo de la muestra es: “propiciar una reflexión en torno a un cine que se produce y que circula en ámbitos alternativos. Un cine que propone nuevos lenguajes y que parece desligarse de lo que se conoce como la gran  tradición del cine nacional. Se trata de mostrar a un público  internacional (tal vez acostumbrado a cierta imagen del cine cubano)  que existe una nueva expresión audiovisual y que ésta supone una nueva lectura del país y su cultura. De algún modo, fuera de Cuba, se había instaurado una suerte de canon que empobrecía o desdibujaba la riqueza y complejidad del momento actual”, comenta el catedrático Luis Duno-Gottberg, profesor del centro privado Rice University (Houston, Texas), y organizador de la cita.
Al referirse a su intención de realizar esta muestra de cine, el entrevistado dijo: “Me interesaba pensar en cómo las transformaciones acaecidas en el país durante los últimos cinco años habían impactado la producción de discursos audiovisuales. En particular, me interesaba aprender un poco sobre cómo la flexibilización de la economía se estaba traduciendo en nuevos mecanismos de producción y circulación, en nuevos hábitos de consumo audiovisual, en nuevas expresiones estéticas”.
La selección incluye cintas como Model Town (Laimir Fano, 2007); El patio de mi casa (Patricia Ramos, 2007); el largometraje La piscina (Carlos M. Quintela, 2012); The Illusion (Susana Barriga, 2008); La segunda muerte del hombre útil (Adrián Replanski, 2010) y Revolution (Maikel Pedrero, 2009). Los dieciocho materiales elegidos proponen una especie de mapa o panorama de la Cuba actual, matizada por los criterios personalísimos de los directores.
Reconstruyendo al héroe (Javier Castro, 2007), que nació de la Cátedra de Arte Conducta de la artista plástica Tania Bruguera. También figuran en la muestra trabajos de realizadores que no viven en Cuba, como Manuel Zayas, de quien se incorpora Seres extravagantes (2005).
Sobre las actividades puntuales previstas, el catedrático Duno adelantó: “El Festival se iniciará en Florida Atlantic University, donde el profesor y decano Michael Horswell, co-organizador de la muestra, ha preparado actividades docentes para estudiantes universitarios y de educación secundaria. Luego se presenta en Rice University, donde se presentará tanto a estudiantes como al público en general y se insertará en mi propio seminario sobre la historia del cine Latinoamericano. De allí pasará a Tulane University, donde será exhibido en el ámbito de la conferencia Radical Caribbeans Conference 2013, organizado por la conocida estudiosa del cine cubano Ana López, también directora del The Cuban Studies Institute”.
De Mario Coyula se proyectará Memorias del desarrollo (2010), cinta que produjo y realizó prácticamente solo. La excelente acogida de este filme por parte de la crítica especializada, lo erigió como uno de los más reconocidos cineastas independientes en Cuba. Coyula es uno de los pocos directores de la Isla que se interesan en el género ciencia ficción. En estos momentos prepara, con el mismo estilo de producción, su tercer largometraje: Corazón azul.
El programa de Submerged se organiza en torno a seis núcleos temático-formales: Mitología tropical reúne trabajos que exploran de algún modo mitos y leyendas cubanas, haciendo referencia al universo del inconsciente; mientras que Ruinas y espectros aborda los restos de grandes narrativas históricas cubanas que se van borrando o distorsionando con la fragilidad de la memoria o el simple abandono. Por su parte, Electrones libres incluye materiales que escapan intencionalmente a clasificaciones fáciles y rompen con los repertorios tradicionales del cine cubano; Las políticas de la memoria confronta la dimensión afectiva de cinco décadas de devenir histórico mediante múltiples lentes/generaciones; y La persistencia de un sueño propone exploraciones desafiantes del gran proyecto/sueño de la Revolución.
Postnacionalismo, poscinemático cierra el ciclo con una apuesta que rompe con los confines geográficos de la isla y aborda concepciones amplias de la cubanidad mientras explora con virtuosismo el potencial de las tecnologías digitales.
Recientemente en Estados Unidos también han tenido lugar varias muestras audiovisuales dedicadas al quehacer cinematográfico de Cuba. En febrero de este año se presentó en el Museo de Arte Moderno (MoMA) una selección llamada Nuevos cortos cubanos, que incluyó catorce realizaciones hechas entre 1993 y 2011. La mayoría de los materiales se exhibieron por primera vez en los Estados Unidos.
Otra novedad fue la 1ra. Muestra Internacional de Mujeres Realizadoras Cubanas, organizada por la Mediateca de la Mujer Realizadora Cubana “Sara Gómez”. Las ciudades de Los Ángeles, New York y Miami acogieron en marzo de este año la selección, que agrupó más de 30 obras, de 26 realizadoras cubanas.
Igualmente, en mayo de este año giró por Cuba una muestra de documentales norteamericanos, gracias a colaboración de la organización America’s Media Initiative (AMI) y la Muestra Joven ICAIC. La gira, que llevó por nombre Closing Distances (Acercando Distancias), hizo escala en Bayamo, San Pablo de Yao, Guantánamo y Baracoa.  Esta fue la segunda ocasión en que obras cinematográficas de Estados Unidos hicieron un recorrido por Cuba. Durante la primavera de 2012, AMI presentó un programa oficial del MoMA en Cienfuegos, Camagüey, Holguín y La Habana.
En la entrada anterior pueden leer Notas sobre el audiovisual cubano contemporáneo, las palabras que para Sumergido escribió el crítico cubano de cine Juan Antonio García Borrero.

Memorias del desarrollo, Mario Coyula, Cuba, 2010


NOTAS SOBRE EL AUDIOVISUAL CUBANO CONTEMPORÁNEO. tomado del blog cinecubanolapupilainsomne


Publicado el 2 de septiembre pasado por Juan Antonio García Borrero
Durante los días 27, 28 y 29 de septiembre tendrá lugar en Florida Atlantic University (Boca Raton, FL) una muestra de cine alternativo cubano. El académico Luis Duno-Gottberg, que enseña en Rice University (Houston), me pidió que escribiera algunas ideas introductorias al programa. Las comparto con los amigos del blog. Como se verá, el texto fue escrito antes de que Omar González entregara el cargo de presidente del ICAIC a Roberto Smith, principal directivo de la institución en la actualidad. Los interesados en participar en el evento pueden consultar la página:www.fau.edu/cubanfilmfestival 

JAGB
NOTAS SOBRE EL AUDIOVISUAL CUBANO CONTEMPORÁNEO
El 4 de mayo del 2013, un grupo de aproximadamente 60 cineastas cubanos decidió reunirse, de modo espontáneo, en el Centro Cultural “Fresa y Chocolate” (perteneciente al ICAIC), con el fin de debatir asuntos relacionados con la renovación de la industria audiovisual en Cuba.
En el primer documento suscrito públicamente por el grupo de trabajo electo para “representar a los cineastas en todas las instancias y eventos, propiciar y garantizar la participación activa de los mismos en todas las decisiones y proyectos que se relacionen con el cine cubano, y luchar por la protección y desarrollo de estas artes e industrias y sus hacedores”, puede leerse en el acuerdo preliminar:
“Reconocemos al Instituto Cubano del Cine y la Industria Cinematográfico­s (ICAIC) como el organismo estatal rector de la actividad cinematográfica­ cubana; nació con la Revolución y su larga trayectoria es un legado que pertenece a todos los cineastas. Al propio tiempo, consideramos que los problemas y las proyecciones del cine cubano en la actualidad no atañen solo al ICAIC, sino también a otras instituciones y grupos que de manera institucional o independiente están implicados en su producción, y sin cuyo concurso y compromiso no es posible alcanzar soluciones válidas y duraderas. Por esa razón, su reorganización y fomento no puede hacerse solo en el marco de este organismo”. (1)
La improvisada reunión parece marcar el inicio de una nueva era de la creación audiovisual en Cuba, pero en verdad desde hace mucho venía teniendo lugar ese punto de giro caracterizado por el salto tecnológico, el ingreso a la esfera pública de una nueva generación de realizadores graduados en recintos académicos como el Instituto Superior de Arte (ISA) y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), con la consiguiente pérdida del liderazgo creativo del ICAIC, principal centro productor de audiovisuales del país.
Los últimos cinco o seis años de creación audiovisual en Cuba, habían terminado por confirmar los principales pronósticos que se formularan en los inicios de la primera década del siglo XXI. En primer lugar, la revolución electrónica que se viene experimentando en el mundo, pese a las precariedades económicas que siguen sacudiendo a la isla, ha contribuido no solo a democratizar la producción de ese audiovisual, sino que ha permitido que un gran número de jóvenes, muchos de ellos graduados del Instituto Superior del Arte (ISA), o la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños (EICTV), entre otros centros docentes, hagan suyo ese oficio que con anterioridad parecía reservado a quienes laboraban en el Instituto Cubano de Artes e Industrias Cinematográficas (ICAIC).
Ya en su libro “Romper la tensión del arco”, el cineasta Jorge Luis Sánchez había apuntado con gran lucidez:
“Cuando en el año 2000 Alfredo Guevara, vértice esencial de la generación fundadora, pide salir de la dirección del ICAIC, parecería que llegó el irreversible final. No sucedió, pero con la llegada del siglo XXI surge otro ICAIC, y otra idea de diseño de la organización del cine cubano comenzará a imponerse” (2)
Podría decirse que el primer paso que en ese sentido da la nueva dirección del ICAIC, encarnada en la persona de Omar González (sucesor de Guevara como presidente, cargo que sigue ocupando en la actualidad), es la organización de la “Primera Muestra Nacional del Audiovisual Joven”, la cual se celebra en La Habana del 31 de octubre al 3 de noviembre del 2000. El evento tenía como objetivo principal diseñar un espacio en el cual se pudiera detectar el talento real de aquellos que, en teoría, estaban llamados a ser el relevo generacional de los cineastas que hasta ese instante habían hecho su obra al amparo del ICAIC.
En las primeras ediciones de la Muestra se puso de manifiesto la vitalidad de un grupo de jóvenes realizadores donde sobresalía, sobre todo, la heterogeneidad de sus intereses. Si bien en el programa inaugural de la primera cita llamaron la atención los jóvenes Miguel Coyula con Clase Z Tropical (2000), Esteban García Insausti con Más de lo mismo (2000), Aarón Vega con Se parece a la felicidad (1998), Juan Carlos Cremata (La Época, El Encanto y Fin de Siglo/ 1999) y Gustavo Pérez (Caidije… La extensa realidad/ 2000), entre otros, todavía no puede hablarse allí de un verdadero punto de giro en la producción de ese audiovisual contemporáneo.
El punto de giro, en todo caso, habría que localizarlo en lo que está pasando desde hace cinco o seis años en este conjunto de nuevos realizadores, cuando lentamente, pero de manera consistente, ha comenzado a advertirse una mayor ambición y complejidad en el tratamiento de las historias contadas, así como un mayor dominio del lenguaje cinematográfico, tanto en el documental, como en la ficción. Algo de eso puede deducirse de lo que afirman en el libro “Los cien caminos del cine cubano” los investigadores Marta Díaz y Joel del Río:
“(…) Así, el 2007 tal vez sea recordado por los historiadores del cine cubano como el punto de giro que indicó las potencialidades del relevo generacional, y la entronización en el audiovisual cubano de una perspectiva más distendida y genérica. Cuatro de los filmes cubanos estrenados comercialmente fueron dirigidos mayormente por nuevos directores: La edad de la peseta (Pavel Giroud), La pared (Alejandro Gil), Personal Belongings (Alejandro Brugués) y Mañana (Alejandro Moya), los dos últimos producidos fuera del ICAIC dentro de las “políticas” del digital y el bajo presupuesto. A renglón seguido se estrenaron La noche de los inocentes (Arturo Sotto), Madrigal (Fernando Pérez), Camino al Edén (Daniel Díaz Torres) y El viajero inmóvil (Tomás Piard”. (3)
Con lo anterior se nos está sugiriendo que si queremos obtener una idea un poco más integral del panorama audiovisual cubano del último lustro, tendremos que aplicar en el análisis una perspectiva de conjunto que permita valorar cómo interactúan entre sí las dinámicas institucionales (procedentes del ICAIC) y las alternativas que puedan apreciarse más allá de ese campo simbólicamente legitimado. A ello habría que sumar la conciencia de que, en este momento histórico, no existe un ente hegemónico que pueda estar marcando la tendencia dominante en lo público.
A diferencia de épocas anteriores, donde la institución ICAIC gozaba no solo del monopolio de la creación cinematográfica, sino también de la distribución y promoción de sus productos, en la actualidad la multiplicación informal de canales de producción y consumo audiovisual ha puesto en crisis absoluta el antiguo esquema de emisión y recepción. Sin embargo, si bien el ICAIC pareciera ser el gran perdedor en este nuevo escenario, no podría afirmarse que los llamados “independientes” hayan ganado visibilidad definitiva ante un público que se muestra cada vez más desorientado en medio de la creciente y caótica jungla audiovisual contemporánea. A la pregunta de “¿qué está pasando con el cine cubano de los últimos cinco o seis años?” quizás deberíamos responder con otra interrogante no menos cargada de enigmas: “¿qué está pasando con los públicos cubanos del último lustro?”.
Lo sucedido en la ciudad de Camagüey (Cuba) hace tres años, a propósito del “17 Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica”, puede revelarnos ángulos inéditos de esa opaca transformación que ya está operando en nuestros esquemas mentales asociados al cine cubano. Normalmente cuando se habla de “cine cubano”, no obstante la actual proliferación de materiales creados al margen, todavía se piensa en el cine producido por el ICAIC. Es a ese gesto involuntario lo que otras veces hemos llamado “icaicentrismo” y que consistiría en la acción de narrar o pensar en la historia del cine cubano como si se tratara de la historia del ICAIC. El icaicentrismo tiene maneras burdas de manifestarse, pero en verdad son las modalidades más sutiles las que mejor han contribuido a imponer esa imagen sesgada de la práctica audiovisual fomentada por los cubanos en las últimas cinco décadas.
Entre las más burdas podría contemplarse esa acción a través de la cual, por ejemplo, en una reciente Semana de Cine Cubano organizada por la Embajada de Cuba en Beirut, a última hora el embajador decidió cambiar el programa inaugural donde se anunciaba el estreno de Memorias del desarrollo (2009), de Miguel Coyula, por otra “más representativa del cine cubano” (léase producida por el ICAIC, que en este caso resultó ser Tres veces dos). En cuanto a las más sutiles, podríamos aludir precisamente a esas muestras nacionales e internacionales que terminan produciendo un sentido teleológico donde todo desemboca en el ICAIC, relato más tarde respaldado en circuitos académicos del Primer Mundo, y en el cual se recicla una y otra vez una historia del cine cubano apenas atenta a los textos y el impacto que estos provocan en el intérprete, pero ajena a las profundas colisiones (no solo ideológicas) que han dado lugar al corpus fílmico.
Lo ocurrido en Camagüey en aquella ocasión, si bien apenas ha sido advertido por críticos o estudiosos, marca un hito dentro de este conjunto de acciones que hoy nos permite afirmar que, pese a esa apariencia de parálisis que hay alrededor del audiovisual cubano, las cosas no son tan en blanco y negro como las pintan. Paralelo al evento teórico que le da base al Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, se organiza en esa ciudad una suerte de festival a través del cual se muestra al público una gran cantidad de películas, priorizando la producción cubana. Pues bien, en esa ocasión el público local tuvo la posibilidad de enfrentarse en tres noches sucesivas a tres filmes realizados por cubanos en distintas circunstancias; filmes producidos de diversos modos, y con muy variados intereses: Martí, el ojo del canario, de Fernando Pérez, Molina’s Feroz, de Jorge Molina, y Memorias del desarrollo, de Miguel Coyula.
Para un público habituado a esa suerte de uniformidad textual que prevalece detrás de la multiplicidad de anécdotas presentes en el cine “oficial”, debido a una política cultural que establece límites y contornos claramente ideológicos, asociados en este caso a la política revolucionaria del “dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”, el asistir a estos tres filmes en tres noches sucesivas, pero en un mismo espacio simbólico (un evento organizado dentro de la isla), podía resultar, cuando menos, desconcertante.
La película de Fernando Pérez es una producción del ICAIC, pero ello (tratándose de un autor que se ha propuesto una poética claramente transgresora, aún operando en los predios institucionales) resultaría en sí mismo irrelevante; solo que con Martí, el ojo del canario Fernando Pérez ha optado por renunciar a esos experimentos lingüísticos que, sobre todo en Madagascar y Suite Habana, habían contribuido a revitalizar los moldes expresivos del cine del ICAIC a partir de los años noventa.
Martí, el ojo del canario no carece de ese pulso revulsivo que ha mostrado en todo momento la obra de Pérez, incluso en su debut con Clandestinos, cuando apelando al cine de género nos mostraba a un grupo de “héroes” más allá de toda pretensión de convertirlos en mármol. En este nuevo filme Fernando Pérez se aproxima nada más y nada menos que a José Martí, el héroe nacional por excelencia, el Apóstol de Cuba, el hombre del cual aún se declaran depositarios de sus más nobles ideas los grupos más irreconciliables en lo ideológico, y no puede decirse que la cinta eluda la complejidad expositiva (al menos en cuanto a la caracterización del Martí adolescente) si bien hay una clara voluntad de respetar el modelo de representación hegemónico.
Molina’s Feroz estaría en el polo opuesto. Se trata de un ejemplo de ese cine bizarro que durante tanto tiempo fue excluido, ya no del repertorio de prácticas del cine cubano, sino del llamado nuevo cine latinoamericano, ese donde casi siempre un sujeto colectivo asociado a la masa, al pueblo, lidiaba con la Historia trazando para los realizadores del patio un perímetro demasiado estrecho de “la realidad”. Jorge Molina, el director del mencionado filme, desde antes ya se había propuesto romper con ese canon dominante, a través de una obra donde la presencia provocadora del sexo, la violencia, y la muerte, obliga al espectador a sumergirse en áreas de la realidad que rompen con todos los esquemas preconcebidos.
Por su parte, Memorias del desarrollo, de Miguel Coyula,es tal vez el punto más alto que ha logrado el audiovisual cubano contemporáneo en su voluntad de emanciparse definitivamente de la tradición realista heredada de los años sesenta (la llamada “década prodigiosa del cine cubano”), para proponer una estética anti-canónica, llena de irreverencias conceptuales, pero sobre todo, subversora del modelo más común de representación de la realidad cubana.
Si me he detenido en este episodio que puede parecer demasiado anecdótico, es porque en el fondo posibilita una lectura bastante novedosa de lo que viene ocurriendo con el audiovisual realizado por cubanos de estos tiempos. No solo está el hecho de que se pusiera de manifiesto una inédita igualdad, a la hora de irrumpir en la escena pública, de tres productoras de audiovisuales (ICAIC; La Tiñosa Autista y Pirámide, respectivamente) con rangos de legitimidad totalmente diferentes, sino que formal y conceptualmente las tres películas nos muestran a una Cuba dilatada donde lo que importa no es tanto el paisaje (fundamentalmente urbano) que estamos acostumbrados a apreciar en pantalla, debido al realismo al uso que terminó convirtiendo en hegemónico el cine más visible, como la creación de nuevos sentidos a partir del registro de una Cuba sumergida, una Cuba que se intuye a veces desde la perspectiva del vacío y el reacomodo de las representaciones sociales.
Esa voluntad de extrañeza ante la realidad se hace explícita en varios de los filmes más recientes del audiovisual cubano contemporáneo. En algunos, como puede ser el caso de La piscina (2011), de Carlos Machado, ese extrañamiento se pone de manifiesto haciendo un uso dramático de lo que está más allá del encuadre, más allá de lo que se dice por los personajes, o como en el caso de La película de Ana (2012), de Daniel Díaz Torres, con el cuestionamiento explícito del uso del cine a la hora de mostrar una realidad determinada. En ambos filmes, si bien sus directores construyen sus historias apelando a recursos en apariencia irreconciliables (Machado sumergiendo al espectador en un mundo más sensorial que narrativo; Díaz Torres edificando una historia llena de peripecias o equívocos), hay una intención bastante marcada de renunciar a aquella ingenuidad de la cámara donde parecía que “la realidad” que se mostraba era la realidad misma.
De cualquier manera, aún cuando se note en lo colectivo una mayor preocupación por indagar en la naturaleza de ese conjunto de imágenes que se muestran, propiciando el experimento estético, ello no significa que se haya abandonado el registro sociológico. Filmes de ficción como Irremediablemente juntos (2012), de Jorge Luis Sánchez, Verde, Verde (2012), de Enrique Pineda Barnet, o Melaza (2012), de Carlos Lechuga, se ocupan de plantear de un modo frontal conflictos derivados de la supervivencia en la sociedad del racismo, la homofobia, o los reajustes que en el plano socio-económico se han tenido que implementar con el fin de salvaguardar el proyecto socialista.
En el segundo acuerdo del documento suscrito por los cineastas reunidos el 4 de mayo del 2013 se apunta:
“Entendemos por cine cubano el producido a través de mecanismos institucionales­, independientes,­ de coproducción con terceros o de fórmulas mixtas; y como cineastas a todos los creadores, técnicos y especialistas cubanos de estas artes e industrias que realicen su trabajo dentro o fuera de las instituciones, sean cuales sean sus estéticas, contenidos o afinidades grupales. En consecuencia, es indispensable la aprobación del Decreto Ley para el reconocimiento del Creador Audiovisual. Este decreto debe ser enriquecido con todos los complementos legales adicionales que sean necesarios”.
Se trata, sin dudas, del anuncio de una nueva era para el audiovisual realizado en estos tiempos por los cubanos, marcada por la impronta digital, la pérdida de liderazgo del ICAIC como principal centro productor, y la inserción de esa producción local en la lógica del mercado global. Algo está pasando en el audiovisual realizado por cubanos en este nuevo siglo. Pero desde luego, algo está pasando antes en la sociedad, y son los cineastas los que se están encargando de dejar el testimonio de nuestro sordo e imparable devenir.
Juan Antonio García Borrero
NOTAS:
[1] “Cineastas cubanos por el cine cubano”. Puede consultarse en http://cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com/2013/05/11/cineastas-cubanos-por-el-cine-cubano/
[1] Jorge Luis Sánchez González. Romper la tensión del arco (Movimiento cubano de cine documental). Ediciones ICAIC, La Habana, 2010, p 325.
[1] Marta Díaz, Joel del Río. Los cien caminos del cine cubano. Ediciones ICAIC.